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Misa gospel en Harlem, ¡aleluya!

No todos los turistas que visitan Nueva York se acercan a Harlem, pero os diré que merece la pena, y mucho. Eso sí, hay un día para visitar este barrio de Mahattan, el domingo. También hay una hora, la mañana. El lugar para perderse, cualquier iglesia en la que se celebre una misa gospel. ¡Es una experiencia increible! Un lugar más de Nueva York en el que te sientes como en una película. 😉

Paseando por Lenox Av. en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Paseando por Lenox Av. en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Harlem se encuentra al norte de Manhattan, justo por encima de Central Park. Es un barrio poblado mayoritariamente por afroamericanos. Hace años tenía fama de suburbio peligroso, hoy en día, ya ha perdido gran parte de esa mala fama convirtiéndose en un lugar más habitable. Como curiosidad, en los 90, Bill Clinton trasladó su despacho a esta zona de Nueva York, su oficina se encontraba en la Quinta Avenida con calle 125.  

A pesar de que, en la actualidad, el barrio goza de mejor fama son muchos los turistas que optan por visitarlo mediante una visita organizada. Te llevan en bus, te dan unas cuantas vueltas, te bajan en la iglesia de turno y vuelta al Nueva York de cine. Nosotros decidimos ir por nuestra cuenta y pasear por sus calles mereció mucho la pena.

Turistas haciendo cola para acceder a una misa gospel en la Abyssinian Baptist Church en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Turistas haciendo cola para acceder a una misa gospel en la Abyssinian Baptist Church en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Cogimos el metro en Penn Station hasta la estación de la calle 135. Son unas cuantas paradas pero no más de media  hora. Salimos en busca de una de las iglesias más famosas, la Abyssinian Baptist Church. Está en la 132 st. así que nos pusimos a caminar un poco. Nos acercamos y ya empezamos a sentir que en este barrio pasaba algo… ¡todo el mundo iba muy arreglado! Los hombres con traje, las mujeres vestidas con sus mejores galas y con tocados en el pelo. Llegamos a la puerta de la iglesia y había un montón de gente… intentamos entrar pero imposible, no nos dejaron. Había que hacer cola. Buscamos el final de la cola y ¡Dios! ¡daba la vuelta a la manzana! Había muchísimos turistas esperando para entrar, no habíamos madrugado lo sufiente. Nos comentaron que sólo dejaban entrar a 300 personas y allí había bastantes más de 300 así que decidimos buscar otra iglesia.

The Greater Refuge Temple, iglesia en la que se hacen misas gospel en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

The Greater Refuge Temple, iglesia en la que se hacen misas gospel en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Nos pusimos a caminar y encontramos varias iglesias pero en ninguna nos dejaban entrar. O, si nos dejaban entrar, resultaba que no era una misa gospel sino otro tipo de ceremonia. Caminamos, caminamos… ya empezábamos a darlo por imposible y, de pronto, al cruzar una calle vimos una fachada con una cruz. “Aquello parece una iglesia” dijo una amiga. Nos acercamos, era el último intento que íbamos a hacer y… ¡¡¡antes de entrar ya se escuchaban los gritos!!! ¡¡¡aleluyaaaaaaaaaaa!!!

Nos dejaron entrar y ¡flipamos! No hay otra palabra mejor para describir

Interior de The Greater Refuge Temple en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Interior de The Greater Refuge Temple en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

 el asombro y la sorpresa que uno siente al entrar en la iglesia y escuchar y ver el “show”. Nos colocaron en una especie de grada en la parte alta de un auditorio enorme. Debía de ser la zona reservada para los turistas. Fueron muy amables pero, eso sí, no dejaban grabar en vídeo. Una pena porque me hubiera encantado poder mostrar lo que allí se ve y se oye. Grabé un poco pero enseguida me dijeron que tenía que apagar la cámara. De todo modos, intentaré describirlo.

Una pareja vestida con sus mejores galas para ir a una misa gospel en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Una pareja vestida con sus mejores galas para ir a una misa gospel en Harlem, Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Un montón de gente en el escenario, músicos, coro, oradores, etc. Ellas vestidas de blanco, ellos de traje. La música presente todo el rato. El público muy pero que muy participativo, cantando, aplaudiendo, sintiéndo de verdad los cientos de “aleluyas” que se repiten a lo largo de toda la ceremonia. Da la sensación de que, para ellos, la misa es realmente una fiesta, una celebración, algo muy divertido y muy sentido. Hay que verlo, sin duda es una de esas experiencias que no te dejan indiferente y que hace que, seas creyente o no, sientas mucha emoción.

Esta iglesia que descubrimos en el último momento no suele venir en las guías, como nuestra experiencia fue muy buena os dejo la dirección por si os animáis a visitarla en vuestra visita a Nueva York, se llama The Greater Refuge Temple y está en el número 2081 de la calle Adam Clayton Powell Jr. Blvd. ¡Ah, y tiene página web! Aquí os la dejo para que os hagáis una pequeña idea de lo que podréis ver allí:

http://www.greaterrefugetemple.org/intro.html

Os dejo ese pequeñísimo vídeo que pude grabar:

También os dejo la web de otra de las iglesias más visitadas, pero aquí mejor id pronto porque la cola era enorme:

http://www.abyssinian.org/index.php?l=1

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En barco a la Estatua de la Libertad

Es otro de los lugares míticos de la ciudad de Nueva York. Se encuentra al sur de Manhattan, en Liberty Island, la isla de la Libertad. Durante años, fue la encargada de dar la bienvenida a aquellos que cruzaban el Atlántico y llegaban al continente americano. Es la Estatua de la Libertad.

Estatua de la Libertad, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Estatua de la Libertad, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Lleva situada en la desembocadura del río Hudson desde que, en 1886, los franceses se la regalasen a los estadounidenses con el fin de reafirmar la amistad entre las dos naciones y conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. En la actualidad está considerada Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Para llegar a ella hay que coger un transbordador en la zona de Battery Park, al sur de Manhattan. Hay que pasar unos cuantos controles, como en

Turistas en el transbordador con destino a Liberty Island, al fondo Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Turistas en el transbordador con destino a Liberty Island, al fondo Manhattan, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

 el aeropuerto, hacer unas cuantas colas (van rápido) y listo. Ya estás en el barco… ¡rodeado de turistas! Te afanas en coger asiento en la cubierta pero… no vale de nada. En cuanto el barco comienza a moverse todo el mundo se levanta para hacer fotos y ver el paisaje. A un lado, vas dejando atrás el skyline de la ciudad, al otro, te vas acercando cada más a la estatua. Fotos, fotos, fotos y más fotos…

Vista de Manhattan desde Liberty Island, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Vista de Manhattan desde Liberty Island, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Llegas a Liberty Island y comienza el paseo alrededor de la famosa estatua. Existe la opción de entrar dentro pero no os puedo hablar de la experiencia porque nuestra entrada incluía sólo el acceso a la isla. En mi opinión, es más que suficiente. Lo que más me gustó de este lugar fue la vista que, desde allí, se

Museo del Centro de Atención a los Inmigrantes en Ellis Island, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

Museo del Centro de Atención a los Inmigrantes en Ellis Island, Nueva York / Foto: Ana B. González Carballal

 tiene de Manhattan. Preciosa… La estatua pues… más que impresionar, conmueve. Estás ahí, al lado de un monumento que se ha convertido en un símbolo mundial. Hay replicas por todas partes y tú estás ahí, a su lado. La has visto en un montón de películas y tú estás ahí… a su lado. La Estatua de la Libertad enternece, sobre todo si uno se pone a pensar en toda la historia que ha pasado por delante de sus ojos.

Nuestro tour continuaba en barco hasta otra isla cercana, Ellis Island. Aquí se encuentra, en forma de museo, el que fue el mayor centro de inmigración del país. Por esta isla pasaron aproximadamente doce millones de personas entre 1892 y 1924. En el interior del edificio se pueden ver más de dos mil objetos que incluyen pasaportes, joyería, herramientas, artículos religiosos o vestimentas, entre otras cosas. Tras esta visita el transbordador te lleva ya de vuelta a Battery Park, al mismo punto de partida.

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Cáceres: nido de cigüeñas

No hace mucho me fuí a pasar un fin de semana a Extremadura con unos amigos. Estuvimos en Cáceres pasando la tarde y la noche del sábado. No había estado antes y, la verdad, llevaba tiempo queriendo visitar esta pequeña ciudad extremeña. Me habían comentado que tenía un casco antiguo precioso y tenía curiosidad por verlo.

Vista desde la Torre de Bujaco, Cáceres / Foto: Ana B. González Carballal

Vista desde la Torre de Bujaco, Cáceres / Foto: Ana B. González Carballal

Paseamos por la ciudad de hoy hasta llegar a la Plaza Mayor, allí accedimos a la zona vieja atravesando el Arco de de la Estrella. Decidimos subir a la Torre de Bujaco. Buena opción porque, desde allí, las vistas son preciosas. Piedra, musgo, verde, mucho verde que se cuela entre torres y tejados de iglesias, conventos y palacios.

Cigüeñas en su nido, Cáceres / Foto: Ana B. González Carballal

Cigüeñas en su nido, Cáceres / Foto: Ana B. González Carballal

Pero hay más, los tejados, cubiertos ese día por un cielo gris que amenazaba lluvia, tormenta de verano, albergaban montones de nidos de cigüeñas. Había cigüeñas por todas partes. Son, sin lugar a dudas, las dueñas del casco antiguo de la ciudad. Por las calles empedradas del Barrio Monumental parece que sólo respirasen estas aves zancudas y los turistas.  No hay más vida. Sólo la que genera la imaginación de cada uno cuando recorre cada recoveco, cada rincón. El casco antiguo de Cáceres se mantiene intacto. No hay comercios, no hay tiendas, tan sólo algún que otro restaurante integrado perfectamente en los patios y bajos de algún palacete o viejo edificio.

Tres monjas caminando por el Barrio Monumental de Cáceres / Foto: Ana B. González Carballal

Tres monjas caminando por el Barrio Monumental de Cáceres / Foto: Ana B. González Carballal

La piedra te envuelve. Todo adquiere un aire mágico. Las calles son silenciosas, solitarias. El rechinar de los picos de las cigüeñas es la única banda sonora que se deja oir al caminar por este lugar. Hacerlo cuando se pone el sol es uno de los mejores momentos, a poder ser, sin planos que te guien. Perderse por las callejuelas puede convertirse en toda una aventura. Si uno va solo, puede sentir hasta miedo. Es un viaje al silencio de otros siglos.

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