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Al-Adhan

Sigo con El Cairo… Esta ciudad continua presente en los recuerdos que guardo del viaje a Egipto. Ya he hablado del principal sonido que puebla las calles de esta capital, pero hay más. A los pitidos de los coches y al bullicio de la gente hay que añadir un sonido que se oye, tan solo, cinco veces al día. Es la llamada a la oración que realiza el muecín desde las mezquitas. Se oye en cualquier punto de la ciudad y es, simplemente, impresionante.

Mezquita en la zona del bazar Khan el Khalili en El Cairo / Foto: Dácil Jiménez

Mezquita en la zona del bazar Khan el Khalili en El Cairo / Foto: Dácil Jiménez

La primera vez que a uno le sorprende este momento es inevitable quedarse paralizado por unos segundos. La llamada al rezo lo envuelve todo. Es una especie de eco que se apodera de la ciudad. Es como si las palabras se convirtieran en un humo evolvente que recorre cada esquina, cada rincón. Uno está allí, en una calle cualquiera, y, de repente, escucha esto y es maravilloso, es una postal sonora de la ciudad por la que no hay que regatear y que yo, personalmente, guardaré en mi memoria para siempre. Tuve la suerte de escuchar esta llamada a la oración varias veces durante el viaje, recuerdo una de ellas de forma especial…

Interior de la Mezquita de Alabastro en El Cairo / Foto: Ana B. González Carballal

Interior de la Mezquita de Alabastro en El Cairo / Foto: Ana B. González Carballal

Estábamos en el famoso bazar Khan el Khalili, exótico ya de por sí, estaba anocheciendo, había una mezquita allí al lado y el trajín de gente y coches era constante… de repente sonó el Al-Adhan, así es como llaman ellos a la llamada a la oración. Fue uno de esos momentos que se te quedan grabados para siempre.

Aquí os dejo un link que he encontrado en youtube con un pequeño vídeo en el que se refleja, más o menos, como suena este momento de la llamada a la oración en El Cairo. Por supuesto, no es lo mismo que estar allí pero, quizás, si cerráis los ojos al escucharlo, podréis haceros una idea.

Llamada a la oración en El Cairo

Por cierto, también es curioso que, cuando uno está allí escuchando eso no tiene ni idea de lo que dicen y, a mí, me mataba la curiosidad… por si os pasa lo mismo os dejo aquí escrito lo que el muecín dice a los musulmanes, lo he encontrado en la web: http://www.arabespanol.org/islam/adhan.htm por si a alguien le apetece visitarla.

La llamada dice: 

Allah es el más grande Allahu Akbaru اللهُ أكبرُ
Allah es el más grande Allahu Akbar اللهُ أكبر
Allah es el más grande Allahu Akbaru اللهُ أكبرُ
Allah es el más grande Allahu Akbar اللهُ أكبر
Declaro que no hay más dios que Allah Ashhadu an la ilaha illa Llah أشهدُ أن لا إلهَ إلاّ الله
Declaro que no hay más dios que Allah Ashhadu an la ilaha illa Llah أشهدُ أن لا إلهَ إلاّ الله
Declaro que Muhammad es el enviado de Allah Ashhadu anna Muhammadan Rasulu Llah أشهدُ أنَّ محمّداً رسولُ الله
Declaro que Muhammad es el enviado de Allah Ashhadu anna Muhammadan Rasulu Llah أشهدُ أنَّ محمّداً رسولُ الله
venid a la azAllah Haiia ala ssalat حيَّ على الصلاة
venid a la azAllah Haiia ala ssalat حيَّ على الصلاة
venid al triunfo Haiia ala lfalah حيَّ على الفلاح
venid al triunfo Haiia ala lfalah حيَّ على الفلاح
Allah es el más grande Allahu Akbaru اللهُ أكبرُ
Allah es el más grande Allahu Akbar اللهُ أكبر
no hay más dios que Allah. La ilaha illa Llah لا إلهَ إلاّ الله

El creyente va repitiendo los versos mientras se acerca a la mezquita o se prepara para la oración en su casa o cualquier otro lugar.

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Primera mirada: El Cairo

Hace cuatro días que regresé de El Cairo y, si a día de hoy, hay algo que me hace sonreir y recordar, con cierta nostalgia, esta ciudad es un sonido. Que cuál, el del tráfico, el de los pitidos de los coches sonando sin parar. 

El primer día, cuando llegas, es ruido, nada más, pero no hace falta que pasen muchas horas para que este sonido ruidoso se convierta, de pronto, en una especie de melodía coordinada por algún tipo de director de orquesta que se afana en ir dando sentido a las miles de bocinas que suenan en la ciudad. 

Taxis, coches y colectivos de El Cairo / Imagen: anabgc

Taxis, coches y colectivos de El Cairo / Foto: Ana B. González Carballal

Desayuno ya hoy aquí, en Madrid y, de vez en cuando, suena un claxon… espero, espero, pero el siguiente tarda en sonar… ¡y menos mal! no es precisamente un sonido agradable pero, en estos días, me arranca una sonrisa, un recuerdo, si cierro los ojos… estoy en El Cairo de nuevo. Pero hacen falta más que pitidos de coches para sentirse allí. Hace falta recordar las primeras sensaciones que tiene uno cuando empieza a moverse por las calles de esta ciudad: caos, desorden, anarquía, barullo… sorpresa, desconcierto, incredulidad…

Una calle de El Cairo / Imagen: anabgc

Una calle de El Cairo / Foto: Ana B. González Carballal

El caso es que uno, en su primera visita a El Cairo, no puede dejar de mantener los ojos abiertos y mirar a través del cristal… El caos circulatorio lo protagonizan taxis destartalados, viejos coches que parecen a punto de desmontarse o “colectivos” en los que los cairotas se apiñan y cruzan sus miradas con las de los turistas como yo, que a su vez, les miran a ellos con ojos de incredulidad… Pero hay más, la gente, la gente forma parte de ese caos circulatorio. En El Cairo es como si no existieran las aceras, los hombres, mujeres y niños son, también, protagonistas de ese tráfico tan particular que caracteriza a esta ciudad. Se entremezclan entre los coches, son uno más, cruzan las calles sin esperar a que un semáforo se ponga en verde y les dé paso.

Taxi de El Cairo / Imagen: anabgc
Taxi de El Cairo / Foto: Ana B. González Carballal

Pero lo cierto, es que, pasadas unas horas, parece que todo este caos adquiere un cierto orden. Uno empieza a comprender el “código” de circulación de la capital egipcia. Este “sálvese quien pueda” comienza a cobrar sentido. Si te adelanto te pito, si veo un peatón cruzando la calle freno antes de llevármelo por delante y, por supuesto, vuelvo a pitar, si puedo acelerar, acelero y si no, también. ¿Paradas de autobús? ¿para qué? si hay gente en la orilla de la carreta esperando me paro y los recojo, de distancia de seguridad mejor ni hablamos, no existe, el uso del cinturón… sólo si se atisba la presencia de algún policia, eso los conductores, los pasajeros ni tienen la opción… la mayoría de los medios de transporte no tienen cinturón… pero lo curioso de todo esto es que no hace falta que pase mucho tiempo para que uno se sienta seguro en las calles de El Cairo, como me dijo una amiga antes de irme de viaje allí, ló único que hace falta es ¡confiar en el sistema!

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